En el cuerpo tenemos unas estructuras llamadas ligamentos, estas se encargan de dar estabilidad a las articulaciones, para que sean mas seguras y no haya riesgos de lesión en posiciones límite. Cuando estas estructuras sufren estiramientos bruscos, bien por traumatismos o torceduras, el cuerpo responde con una inflamación. Dependiendo del grado de estiramiento de las estructuras ligamentosas, podemos encontrarnos con una distensión de ligamento, o incluso rotura, por ello, podemos diferenciar tres grados de esguince:
1) Grado 1: distensión del ligamento sin rotura ni arrancamiento del mismo. Puede aparecer hinchazón y dolor local, aunque la movilidad de la articulación afectada es completa.
2) Grado 2: existe una rotura parcial del ligamento. Hay dificultad para realizar movimientos normales.
3) Grado 3: existe rotura completa del ligamento, o arrancamiento. Puede derivar en luxación articular debido a que ese mecanismo de protección o sostén que proporcionaba el ligamento, se ha perdido. En este caso es susceptible un tratamiento quirúrgico para reparar el ligamento.
La especialidad de la fisioterapia que se encarga del abordaje y tratamiento de los esguinces es principalmente la fisioterapia deportiva, ya que es mayor el numero de esguinces en personas con actividad física que en aquellas que no realizan ningún deporte.

